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¡A QUÉ NO TE ATREVES A...! PUES TE APUESTO QUE...

Updated: Jan 16




Por CANdia

Ser, estar y hacer

Enero 11, 2022



- ¡A que sí! Dice con gallardía esa persona a quien se ha retado.

- ¡A qué no te atreves! Te apuesto lo que quieras... Replica quien reta

¿Quién no ha dicho esta frase siquiera con el pensamiento? El reto y la adrenalina son una fórmula tan frágil que puede llevar a la simple satisfacción del momento; al salir vencedor en una simple reyerta callejera de niños, como en una apuesta formal de miles de millones de pesos, incluso dólares. El mundo de las apuestas existe mucho antes de Cristo. Se registran las primeras apuestas en la cultura China entre el año 3.000 y el 2.300 a.C. Es en la antigua Grecia en donde se registran las apuestas deportivas al iniciar los juegos olímpicos. Si alguna vez viste la película Gladiador (Dir. Rydlei Scott, 2000 con Russell Crowe) habrás podido ver la introducción del pan y circo de aquella época en el que justo los combates de gladiadores y las carreras de cuadrigas daban entretenimiento y esperanza al pueblo de la Roma que había heredado Marco Aurelio y, que, ante la miseria, solo les quedaba cobijarse en la catarsis sanguinaria que les daba su emperador en turno.

En el S. I el filósofo Plinio “El Viejo” apuntalaba la suerte y la superstición como la única vía para los menos favorecidos, quienes apelaban a las apuestas para poder tener una oportunidad de gozosa satisfacción momentánea para salir de su mala situación.

Más tarde las apuestas se vuelven como un negocio siendo en la Gran Bretaña donde se instala una de las sedes más importante con la casa William Hill y de ahí se despliega alrededor del mundo con más de 14.000 sucursales. En el siglo XVIII y XIX las carreras de caballos se vuelven un ejercicio de la élite inglesa. En 1780 es el año en que se registró el inicio de esta actividad que 230 años más tarde sigue siendo la actividad más cotizada, pues en 1930 se popularizó en los países europeos y, pocas décadas después, ya habían llegado al continente americano.

Las apuestas se perfilan en muchos campos: el juego de cartas y los deportes son los más comunes. En el mundo de las apuestas deportivas es más importante saber de apuestas que del deporte por el que se hace la apuesta. En entrevista con Juan Pablo Simón aprendí sobre el mundo y lenguaje de las apuestas; el qué y cómo considerar apostar para saber invertir inteligentemente el dinero en juego. All in Sports es una plataforma en donde se dan picks (pronósticos) para tener un panorama previo a una apuesta sobre tenis, soccer, fútbol americano, baloncesto; así como, boxeo, este último, en el que se han contado historias insólitas en las apuestas, estas vertidas en la literatura, el teatro y el cine. Por mencionar una escena del vaivén de las apuestas, es el clásico Campeón sin corona, protagonizada por David Silva en la que se presenta la biografía del boxeador Rodolfo “El Chango” Casanova [Casanovita] (81 ganadas, con 51 K.O. - 22 perdidas, 9 por K.O. - 3 empates) quien en el declive de su carrera deja en alto el orgullo de barrio para sacar a flote a toda la gente que apuesta a favor de él. Alejandro Galindo -director de esta cinta de 1946- dibuja ese lado oscuro en donde a veces a los boxeadores se les propone perder para ganar. Justo cuando aquel enemigo de su viejo patrón está a punto de quedarse con la nevería en donde comenzara su vida en la capital, Roberto (el personaje) saca toda la bravura para mostrar esta escena desde donde se ancla el apelativo del “Neverito de la Lagunilla” con el que era conocido el tan querido Chango. Habiendo hecho ganar mucho dinero a muchos, él terminó en el más temerario de los olvidos como el que suele pasarles a tantos púgiles. Guantes de oro (1961, Dir. Chano Urueta, donde aparecen las más grandes figuras del boxeo mexicano de la época de oro), Campeón del Barrio (1964, Dir. Rafael Baledón con Javier Solis y Fenando Soler), y El gran campeón (1946, Dir. Chano Urueta con Luis Villanueva “El Kid Azteca”) son tan solo algunas de las filmografías en donde se dan pinceladas de las apuestas que ensalza el noble arte de fistiana.

También hay historias reales que se combinan con el boxeo y las apuestas, como el caso de Humberto “El Chiquita” González (43, ganando 30 por K.O. – 3 – 0), boxeador mexiquense de Nezahualcóyotl, México, quien, a pesar de su corta carrera, un día apostó por sí mismo en un casino de las Vegas cuando tuvo su pelea por el título super mosca por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) contra el surcoreano Kim Kwang-Sun el 07 de junio de 1992. Esta actividad es legal por lo que le fue permitido apostar; sin embargo, siendo él el favorito su ganancia no fue mucha pues el momio de la pelea era de 8-1. El mínimo de apuesta era de 500 dólares y él se jugó 4 mil dólares ganando 2 mil más con un total de 6 mil dólares. Él mismo consideró que hubiera ganado más si hubiera apostado en contra de él, pero, eso sí resulta ilegal. Aunque su apuesta se basó en su fe a sí mismo, admitió que entre el pago por evento (PPV) y la pelea misma obtuvo 600 mil dólares y, siempre agradeció el hecho de haber ganado aquellos dos mil dólares, pues, eran una muestra de confiar en el trabajo hecho antes y durante la reyerta de aquella noche.

En el 2017, Floyd Mayweather, boxeador estadounidense (50, 27 por K.O. -0 – 0; invicto) quien es conocido por ser una figura que llegó a los encordados con una posición financiera prominente, a diferencia de la mayoría que, no cuentan con una carrera universitaria o ni siquiera una vida digna; este, se intentó apostar una millonaria cantidad por sí mismo, pero, los casinos vieron con recelo dicho acto. Dice el dicho que, "la avaricia rompe el saco" y este sería un ejemplo de la ambición que pueden generar las apuestas. Pese a que apostaba por sí mismo, la cantidad puso en alerta a las casas de apuesta y casinos. Hoy en día las apuestas en el ámbito del boxeo determinan los momios (los valores que sirven para determinar la probabilidad de la victoria) que pueden ser: en determinado asalto, por empate, por tarjetas, por K.O., por K.O.T., etc. Por esta razón, es importante analizar la gestión de riesgo. Este concepto es el mismo que se maneja en las casas de bolsa que, aunque tienen un carácter más institucional y formal en el mundo de las finanzas y la economía, también se puede correr un riesgo si no se sabe lo que se hace, por ello, los análisis de capital y flujo son el amén para los inversionistas; sin embargo, en las apuestas deportivas es diferente, pues, hay muchos factores que pueden cambiar la balanza y resultado como los aspectos psicológicos del peleador –en el caso del boxeo-, y la gestión de los escenarios inciertos que se pueden dar antes del gong que anuncia el fin del episodio o de toda la pelea. Dejando bolsillos llenos o vacíos.

La línea es muy delgada y quien no sabe controlarse ante las apuestas puede cruzar al lado de la ludopatía, ese lado oscuro en el que una persona puede llegar a la completa ruina. Puede ser un vicio sí, como cualquier otro, que sin control puede tener graves consecuencias como lo podemos ver en el video de la canción ¡Corre corazón! De Jesse y Joy. Como lo dijo Chelo en la entrevista concedida para mi canal de YouTube CANdia CANdia: “Si no puedes controlarte al beber una cerveza, no bebas; así pues, si no sabes parar al apostar, no te metas, pues, no hay que apostar pobre, pero hay que saber cuándo parar, tras las buenas rachas.”

También se han conocido casos en donde las mafias arreglan los juegos, partidos y peleas para comprometer las apuestas a favor de los padrinos. Estos caos los puedes observar en la serie Juego Sucio de Netflix. Aunque en la serie, el tema de las apuestas arregladas lo puedes ver en el primer capítulo, toda la serie expone como los deportes se vuelven un álgido negocio multimillonario alrededor del mundo.

En la literatura recuerdo títulos como La casa pierde de Juan Villoro. Con la muerte entre los puños de Pedro Ángel Palou García, título y obra que se desprende de la canción homónima de José Alfredo Jiménez. Juan tres dieciséis de Hilario Peña. Y una película que me llamó tanto la atención por la evidencia de la ludopatía fue En los tiempos de don Porfirio (1940) del Dir. Juan Bustillos Oro, protagonizada por Emilio Tuero, Fernando Soler y Joaquín Pardavé, siendo de este último una de las mejores de sus películas.

Hasta en la serie española Cuéntame Cómo Pasó de rtve.es hay una escena en donde se pone a flor de piel la debilidad de quien se juega a una carta todo; así como, la arrogancia del que puede darse el lujo de jugar con la estabilidad emocional de quien está en sus manos. Esta, aunque escena de ficción, no está tan alejada de historias de quienes lo han vivido de cerca. Como en esta escena -y muchas otras filmografías-, vemos la clandestinidad de estos lugares -combinados (a veces) con las casas de citas- que hace algunas décadas se daban en lugares de barrios de gente de poderes en donde las jugosas apuestas rodaban/ruedan en las cómplices madrugadas de humo y alcohol. Pero, también se ven en todos los estratos sociales. ¡Hasta en un simple volado! En cualquier momento y en cualquier lugar.

Anteriormente, apostar requería ir a los casinos, estar en el lugar para ver los eventos y cobrar al final. La modernidad ha hecho posible que hoy las apuestas sean hechas desde la comodidad de un teléfono celular, no solo en una plataforma, sino en varias a la vez con bits distintos, dando oportunidad de jugar sin restricciones, como lo sería, tal vez directamente en un casino. Hace algunas décadas, dependiendo de las reglas de la casa, una persona podía visitar hasta 10 casinos para asegurar su inversión de forma legal.

En los medios de comunicación -sobre todo la televisión y el internet- también se ha dado apertura a las menciones directas de las apuestas, aunque, los casinos han tenido publicidad en los eventos desde hace ya algunos años. Lo cierto es que las apuestas se han puesto y expuesto en todas las décadas y todos los medios, pero hoy por hoy se les ha ido desmitificando el tabú con el que habían vivido.

Sin duda, hablar de apuestas es pensar en Las Vegas, Nueva York, Nueva Orleans, Montecarlo, Londres y todas aquellas grandes ciudades en donde el flujo del dinero por los grandes eventos del mundo se da en suma espectacularidad; sin embargo, es en Macao China, donde se ha gestado la capital de las apuestas. Pareciera que este ejercicio que tiene entre líneas un toque de ilegalidad, de oscuridad, de riesgo, de un sinsabor de dinero fácil que, de fácil, también es excitante, adrenalínico y un poco peligroso. Me tienta..., me tienta la curiosidad; quien quita y con un buen golpe de suerte, un sucinto entrenamiento en el mundo de las apuestas, multiplico mi inversión y capital. Total, por soñar, uno no para ni repara. ¿Tú, te animas? Lo queramos o no, las apuestas están ahí, porque siempre han estado y seguirán estando. Mientras haya círculos que permitan al entretenimiento tener un toque de locura con ganancia, las apuestas serán una tentación para todos nosotros.

Te apuesto a que sí, a que tú también irás ahora a ver los enlaces, checar las películas, las series, los libros y ver entre tus contactos a quién podría gustarle apostar. Incluso, ¡a qué no te atreves a.…!

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